Testimonio: Un viaje gastronómico por Colombia

Nuestros dos cocineros brindando durante su degustación de rones colombianos

No sé ustedes —tal vez sea mi lado demasiado francés—, pero comer bien es un elemento esencial del viaje. Un buen viaje sin descubrimiento culinario, sin ese cambio de escenario para el paladar, no termina de ser un viaje completamente logrado…
Para Hélène y Benjamin, cocineros en Tours, esto era especialmente importante. Como proyectaban dirigir un restaurante-catering, querían encontrar inspiración para sus creaciones culinarias durante su viaje por Colombia con Célestine. ¡Y no quedaron decepcionados! Escuchémoslos.

Un plato de empanadas colombianas

Colombie Célestine: ¿Qué imagen tenían de la cocina colombiana antes de venir?

Hélène y Benjamin: Antes de partir, pensábamos encontrar muchas frutas como base y bastante fritura en las preparaciones. No imaginábamos descubrir una cocina tan elaborada, tan patrimonial y tan variada. Como muchos de ustedes, incluso nos habíamos preparado para comer sobre todo comida callejera… ¡y para armarnos contra el daño de estómago!.

C.C.: ¿Qué sabores nuevos descubrieron en Colombia?

H. y B.: La variedad de frutas en Colombia es increíble. Por mencionar solo algunas, descubrimos la curuba, bastante cercana al maracuyá, la guanábana, un antioxidante extraordinario, así como la guayaba pera, el lulo y el tomate de árbol. ¡Cada desayuno era una explosión de sabores acidulados!
Contra todo pronóstico, los colombianos también son aficionados a los panes de queso, como el pan de bono o el buñuelo. Las harinas de maíz, de ñame o incluso de remolacha aportan un acento particular a muchas preparaciones.
Por último, los pescados en la costa Caribe están especialmente bien cocinados, con un delicioso juego de contrastes entre lo dulce y lo salado, entre la terneza del pescado y el arroz con coco.

Selección de panes colombianos

C.C: ¿Cómo les ayudó Colombie Célestine a sumergirse en el universo de la gastronomía colombiana?

H. y B.: ¡Nos dejamos llevar! En prácticamente todos los hoteles donde nos hospedamos, el restaurante era reconocido. Se notaba claramente que Colombie Célestine había hecho una selección minuciosa para nosotros!
Además, apreciamos especialmente la organización de un tour privado de café. Pudimos aprender a reconocer a ciegas los matices de cafés de excepción: la diferencia entre un honey, un café lavado o un aroma 360. Pudimos hacer todas nuestras preguntas y divertirnos al mismo tiempo.

Benjamin entre las plantas de café
Hélène recolectando café

C.C: ¿Qué plato colombiano hay que probar obligatoriamente? ¿Cuál fue su flechazo gastronómico?

H. y B.: Nuestro flechazo fue la sopa cartagenera. Se trata de una sopa tradicional de cebolla, reinterpretada al estilo caribeño. Resultado de un mestizaje culinario entre culturas europeas, africanas e indígenas, la versión de Cartagena se prepara con cebollas locales suaves, caramelizadas en aceite de coco y realzadas con especias muy populares en Colombia: cilantro y comino. Se corona con panes y quesos regionales, como el queso de los Montes de María. ¡Es un viaje sensorial sorprendente por la memoria de Colombia!

La sopa cartagenera, una variante de la sopa de cebolla

C.C: ¿Por qué venir a hacer un viaje gastronómico en Colombia?

H. y B.: Recomendamos Colombia por la gran variedad de sus preparaciones, pero también por su excelente relación calidad-precio. Gastamos aproximadamente 15 euros por comida y por persona para disfrutar cada día de descubrimientos bistronómicos, en entornos con mucho encanto. Nos impresionó especialmente la calidad del servicio en los restaurantes. Los colombianos cuidan muchísimo al cliente, y eso es un verdadero valor añadido.

C.C.: ¿Pueden recomendarnos una dirección de restaurante en Colombia?

H. y B.: Les recomendamos el bistrot de Doña Lola, en Cartagena de Indias. Además de ofrecer una cocina de mar muy cuidada, organizaron por iniciativa propia una sorpresa para el cumpleaños de Hélène, con una mesa decorada especialmente.

Nuestros cocineros durante su tour de café

C.C.: ¿Les gustaría volver?

H. y B.: ¡Sí! Nos faltó tiempo y nos gustaría conocer Bogotá, para ver cómo la capital le compite gastronómicamente a Medellín.

C.C.: ¡Y tienen toda la razón! Entre la cocina insólita de la Amazonía y la escena gastronómica efervescente de Bogotá, todavía tenemos muchísimo por mostrarles. Mil gracias por su confianza, Hélène y Benjamin. No tuvimos tiempo de hablar de todo —se nos olvidó el ron—, pero trataremos de hacerlo pronto en otro artículo del blog y de dejar a nuestros viajeros algunas recetas como regalo.

Nuestro equipo en el tour de café de Salento

Claire, diciembre 2025.

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